publicación digital geográfica

Los profesores de geografía y la innovación de la enseñanza

Desde el año 1992 cuando se iniciaron los cursos de capacitación para los docentes de nivel medio en la denominada Escuela de Capacitación – hoy CePA- de la entonces Secretaría de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (en adelante CABA), y hasta la actualidad, el camino construido junto con colegas y amigos, y a la vez con los cientos de docentes con quienes hemos compartido momentos de optimismo, de incertidumbre y de logros, tuvo la finalidad de renovar la enseñanza de la Geografía.

En ese camino, el trabajo colaborativo, las lecturas compartidas, el intercambio, la discusión, la cooperación y la solidaridad fueron pilares fundamentales para crear y sostener un campo del conocimiento aún poco desarrollado en esos años en nuestro país, el de la Didáctica de la Geografía.

Desde los comienzos, una de mis preocupaciones ha sido encontrar las formas más adecuadas para establecer un diálogo con los profesores de Geografía, encontrar el dispositivo más apropiado para dar respuestas a sus demandas y a la vez, para interpretar sus necesidades. Desde el lugar de “capacitadora” al momento de planificar los encuentros observé las dificultades que se presentaban al buscar materiales que estuvieran pensados para los profesores, para su propia actualización, para la planificación de la enseñanza y para el trabajo de sus alumnos.

En todas las actividades de formación permanente que tuve oportunidad de desarrollar, otorgué gran importancia a la selección de los materiales y al tipo de trabajo que con ellos iba a realizar. Al hablar de materiales para los docentes hago referencia tanto a la bibliografía seleccionada que permite desarrollar o actualizar algún tema de la disciplina o de la didáctica específica, como también a algunos recursos didácticos que se presentan en actividades para los profesores, pero que a la vez pueden ser utilizados en propuestas de enseñanza para sus estudiantes. Corrientemente el término materiales se utiliza para “…designar cualquier instrumento u objeto que pueda servir como recurso para que, mediante su manipulación, observación o lectura se ofrezcan oportunidades de aprender algo, o bien con su uso se intervenga en el desarrollo de alguna función de la enseñanza” (Gimeno Sacristán, 1997:74).

No todos los materiales favorecen, despiertan, activan el vínculo con el conocimiento y tampoco facilitan la comunicación y el diálogo entre los docentes y entre ellos y la coordinación. La escasez de materiales pensados para atender las necesidades y demandas de los docentes ha sido y aún es, una de las deudas más urgentes de los organismos de gestión política y a la vez, un reclamo reiterado por parte de ellos.

Estoy convencida que la renovación en la enseñanza de la Geografía, entre otras cosas, también va ligada a la ruptura del monopolio y la cristalización del uso de algunos materiales -por ejemplo, del libro de texto y del mapa-, ya que como señala Gimeno Sacristán (1997:77) “La homogeneización, estabilización y pervivencia de ciertos materiales como dominantes en el sistema de enseñanza no puede entenderse sin descubrir en ellos la capacidad de control que tienen para imponer en el sistema escolar una cierta estandarización de la cultura y unas determinadas visiones de la sociedad.”

Si bien nadie discute la importancia que tienen los materiales en cualquier proceso de cambio educativo, sería muy ingenuo pensar que con solo producir nuevos materiales se estarían garantizando nuevas y mejores prácticas, nuevos y mejores aprendizajes. El proceso es mucho más complejo e intervienen en él diversos factores, contextos y agentes. Mejorar los aprendizajes de los estudiantes depende -entre otras tantas cuestiones- también del profesor y del tipo de estrategias que proponga a partir de la inclusión de nuevos materiales, y a su vez, éstas están vinculadas con las concepciones que el docente tenga respecto de la Geografía, de las finalidades que supone cumple en la formación de los estudiantes, del currículum, de las características de las escuelas y de su alumnado.

En lo que refiere a los materiales, es necesario tener en cuenta que por sí mismos, son solo potencialmente adecuados para la enseñaza. Como expresa Santos Guerra (1991) lo que realmente importa es la evaluación del uso que se haga de ellos; es decir, cómo los docentes los presentan a sus alumnos, qué tipo de consignas proponen, en qué momento de la clase o de la secuencia didáctica los utilizan, cómo interactúan los alumnos con el material y por extensión con el conocimiento.

Viviana Zenobi

descargas para el texto “Los profesores de geografía y la innovación de la enseñanza”
Texto completo

Mirá esta novedad

El medio urbano como ámbito de conocimiento escolar

Desde los fundamentos didácticos que orientan la presente investigación, la tesis se estructura en cinco …