publicación digital geográfica

Contrastes derivados de su posición geográfica

Vista aérea del sector central de la ciudad de La Rioja

Las provincias argentinas nacieron de las viejas intendencias coloniales y, luego, de los reclamos autónomos de las ciudades subordinadas dentro de las mismas intendencias. Entre 1810 y 1820, el gobierno central alentó la creación de nuevas provincias. En 1813, el Segundo Triunvirato separó Cuyo (Mendoza, San Juan y San Luis), de la intendencia de Córdoba. En 1814, Gervasio Posadas creó las provincias de Entre Ríos y Corrientes, separándolas de la intendencia de Buenos Aires, y dividió la intendencia de Salta de Tucumán, creando la provincia de Salta y la de Tucumán. En 1818 se formó Santa Fe (separada de Buenos Aires); en 1820, Santiago del Estero; y en 1821, Catamarca (ambas separadas de Tucumán). También en 1820 se formó la provincia de La Rioja (separada de Córdoba); y en 1834, Jujuy (separada de Salta). La provincia de La Rioja declaró, entonces, su autonomía el 1ro. De marzo de 1820, siendo su primer gobernador el general Francisco Antonio Ortiz de Ocampo.

Diversidades y contrastes:

Tal como apreciamos en este mismo sitio y en los comentarios sobre las Regiones Formales de nuestro país, el territorio de la provincia de La Rioja se encuentra ubicado en dos de las citadas regiones. Por una parte al sector Oeste lo ubicamos en una estrecha franja dentro de la Región de Cuyo, con la presencia estructural de la precordillera de La Rioja, San Juan y Mendoza, elevada como consecuencia directa de la orogenia andina; y también por la presencia de la Cordillera Frontal, que en su extremo norte se confunde con la precordillera en un ambiente casi indiferenciado. Por otra parte, ubicamos al Este y Sur de La Rioja dentro de la Región de las Sierras Pampeanas, reconocido como un espacio de “oasis” pobres, donde sobresalen, dispuestas en varios encadenamientos, las sierras de Famatina y Velasco.

Vale aclarar aquí el término “oasis”. Aun se emplea para ubicar a las zonas según la existencia de mayor o menor caudales de agua. La distinción entre oasis ricos y pobres ya la señaló Federico A. Daus en un trabajo clásico de la literatura geográfica argentina (Población de los oasis ricos y de los oasis pobres de la región árida argentina», Universidad de La Plata, 1944, pp, 53-63.). La palabra supone, obviamente, la existencia y utilización del agua. Pero en el caso de la provincia de La Rioja tiene varias connotaciones significativas ya que ante la carencia de cursos fluviales u otros recursos importantes y contener un escaso régimen de lluvias, no hay casi posibilidades de valorar a los existentes con los ubicados en la región de Cuyo, que F. Daus considera oasis ricos.

Alternando entre estos relieves encontramos depresiones y planicies que según su extensión y forma reciben la denominación de llanos, valles y bolsones; y fracturas de bloques que originan las quebradas. Vale decir entonces que el territorio de nuestra provincia forma parte de los ambientes llamados “andinos”, cuyo rasgo dominante viene dado por los relieves montañosos, particularmente en el sector Oeste, donde su formación está ligada al origen de la Cordillera de los Andes.
Hacia el Sur, los llanos de la provincia de La Rioja forman extensas planicies resultantes del relleno sedimentario asociado a la elevación y desgaste de las sierras antes mencionadas. En ellos, observamos el “mal endémico” de las zonas áridas que es el déficit hídrico. Esto restringe la apropiación de los recursos y el asentamiento de las poblaciones. El clima, extremadamente árido y la escasa cobertura vegetal facilitan la erosión y desgaste del suelo. Los habitantes se distribuyen en forma dispersa.
En general, el territorio presenta una precipitación anual media que no tolera los cultivos en seco, muy baja humedad, una tasa de evaporación muy alta por la intensa radiación solar (especialmente en verano), y una importante variación u oscilación de las temperaturas diurna y nocturna. De allí que para poder producir, especialmente cultivos, se deba recurrir a la tecnología para la racionalización del agua. Sólo hay unos pocos lugares donde las precipitaciones superan los 450 mm anuales, y son aquellas zonas cercanas a las montañas. El resto del territorio está por debajo de ese monto de lluvia.

Principales unidades geomorfológicas

Según comenta el Dr. Mariano Zamorano, catedrático y director del Instituto de Geografía de la Universidad de Cuyo, en su texto referido a las regiones geográficas de la República Argentina, “…las Sierras pampeanas representan una de las regiones naturales más controvertidas de la Argentina. Se insinúan entre las demás regiones naturales y, desde el centro del país, entran en contacto con la casi totalidad de ellas. Sus límites y sus características, por lo tanto, se confunden con las zonas inmediatas. No obstante, constituyen en suma una región de fraccionamiento muy evidente, cuyas viejas estructuras fueron alteradas especialmente cuando se formó la poderosa cordillera de los Andes. Las elevaciones de bloques rígidos fallados (conocidos como sierras), se mezclan a las zonas de hundimiento: campos, bolsones, valles. Las Sierras pampeanas han sido agrupadas de distintos modos, en núcleos montañosos que se extienden desde el Norte, en Tucumán, hasta Córdoba y San Luis, y por el Oeste se acercan a la Precordillera andina. La vegetación, esteparia en general, se densifica más en las alturas con las asociaciones arbustivas denominadas monte en el lenguaje local; pero en cambio se retuerce y se calcina sobre todo en los secos bolsones septentrionales, cubiertos de magra vegetación psamófila y halófila. Aparece aquí también, como un retazo que asciende hasta los 2.500 m. por las laderas orientales del Aconquija, la llamada selva serrana subtropical”.

Las precipitaciones (lluvias) van creciendo desde el Este al Oeste, desde 100 mm a 450 mm anuales, con el agregado de concentrarse en verano, a veces con tormentas violentas. Luego continúa una larga sequía invernal. El clima, puede clasificarse de la siguiente manera: a) Árido de alta montaña, correspondiente a las cumbres y mesetas de altura hacia el Oeste b) Árido cálido templado, con algunas lluvias estivales (verano), importantes amplitudes térmicas diarias, inviernos moderados y déficit hídrico durante todo el año. Abarca el centro, Este y Sur de la provincia. Precisamente, debido a la carencia e irregularidades en las lluvias se hace necesario la construcción de diques y represas (particularmente en los Llanos), para el almacenamiento del agua.
Estos reservorios de agua, además de ser aprovechados para riego, con su presencia hídrica en ambientes donde escasea el vital elemento, constituyen un componente paisajístico atractivo para el pequeño turismo. En general, las represas de los Llanos sufren el problema derivado de su sedimentación, lo cual le resta gran capacidad de embalse. Por ejemplo, el Dique Los Sauces tiene colmatada casi el 40% de su capacidad original con sedimentos que se depositan en el fondo. La cuestión de la falta de agua tiene su estrecha relación con los suelos. En general, la pobre cubierta vegetal que tienen los suelos en la provincia, los torna lábiles y hace necesario un tratamiento cuidadoso para evitar la erosión. La combinación de baja humedad, elevada temperatura y amplitud térmica diaria afectan intensamente la geomorfología y el paisaje de las zonas áridas como la nuestra. Esta combinación produce la arena, la que es movida fácilmente por el viento. Al ser arrastrada produce desgaste sobre vegetales y otros cuerpos.

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Datos e información territorial

De manera preliminar y tal como apreciamos en los comentarios sobre las Regiones Formales de …