publicación digital geográfica

Datos e información territorial

Vista parcial del parque nacional Talampaya

De manera preliminar y tal como apreciamos en los comentarios sobre las Regiones Formales de nuestro país, el territorio de la provincia de La Rioja se encuentra ubicado en dos de las citadas áreas; por una parte al sector Oeste, en una reducida franja estructural, lo señalamos en la Región de Cuyo con la presencia de la precordillera de La Rioja, San Juan y Mendoza, elevada como consecuencia directa de la orogenia andina; y también por la presencia de la Cordillera Frontal, que en su extremo norte se confunde con la precordillera en un ambiente casi indiferenciado. Por otra parte, ubicamos al Este y Sur de La Rioja dentro de la Región de las Sierras Pampeanas, el reconocido espacio de “oasis” pobres donde sobresalen, dispuestas en varios encadenamientos, las sierras de Famatina y Velasco. Alternando entre ellas encontramos depresiones y planicies que según su extensión y forma reciben la denominación de llanos, valles y bolsones; y desde luego hay fracturas de bloques que originan las quebradas. Vale decir entonces que el territorio provincial forma parte de los ambientes llamados “andinos”, cuyo rasgo dominante viene dado por los relieves montañosos, particularmente en el sector Oeste, donde su formación está ligada al origen de la Cordillera de los Andes.

Con estos comentarios expuestos en forma precedente y en los apartados del resto de niveles, ampliamos sus características orográficas y las observaciones del resto de factores geograficos:

1. Sierras Pampeanas: Forman un sistema muy extenso en el cual se alternan sierras y planicies. Siguiendo a las conclusiones del geólogo Stelzner, ocupan una extensa superficie del territorio argentino, limitada al Norte por la Puna, la Cordillera Oriental y el sistema Subandino; al Este y al Sur toman contacto con la región chaco pampeana, mientras en su límite occidental se levanta la Cordillera Frontal y la Precordillera. El límite está representado por una línea de valles que desde los ríos Vinchina y Bermejo se continua entre las sierras de Villicun y Pie de Palo, y prosigue por el oriente de Mendoza. En consecuencia, forman gran parte del relieve montañoso de las provincias de Catamarca, Tucumán, La Rioja, San Juan, San Luis, Córdoba y Santiago del Estero. En su constitución actuaron diferentes procesos orogénicos (por ejemplo durante el periodo caledónico), que les provocaron plegamientos y cambios de ambientes, ya que pasaron de marino a continental.

En el caso particular de La Rioja, las Sierras Pampeanas conforman un espacio geográfico de “oasis pobres” donde se asienta la mayor parte de la población; este es el caso de la ciudad de La Rioja, ubicada en el valle del Yacampis; este Último valle localizado en la ladera occidental del cordón del Velasco, perteneciente precisamente a estas sierras. Dentro de estos oasis, si nos referimos a la actividad económica, observamos que la tierra se encuentra muy subdividida y, en muchos casos, esa superficie no les alcanza a los pequeños productores para lograr ingresos que luego puedan ser volcados en la compra de mayor tecnología. En ellos se practica la agricultura con la explotación de la vid, olivo, frutales de carozo, hortalizas y hierbas aromáticas (entre otros cultivos), en su mayor parte para consumo local. Sólo los oasis que disponen de mayores caudales de agua logran que la producción se incorpore al mercado nacional. Este es el caso de Chilecito.

2. Precordillera de La Rioja, San Juan y Mendoza: Este sector se extiende 450 km. de norte a sur, desde los 29º de latitud en el centro de La Rioja, hasta las proximidades del surco transversal del río Tunuyán en Mendoza. El sistema esta flanqueado al occidente por la Cordillera Frontal y separado de esta por las cuencas intermontanas de Rodeo, Iglesia, Calingasta (San Juan) y Uspallata (Mendoza). Por el Oriente, una sucesión de valles y planicies separa esta estructura del sistema de las Sierras Pampeanas, más antiguo. Esta línea deprimida está formada por el valle de Bermejo y las planicies que se suceden desde Mogna hasta Mendoza, pasando por San Juan. En este caso es muy notorio como la orogenia ándica y los movimientos del cuartario elevaron los bloques y le dieron su actual disposición. Pero también observamos que los valles y bolsones que les sirven de límites por el naciente y el poniente representan macizos hundidos y cubiertos por material de acarreo. Las cumbres de estas sierras son anchas y chatas, diríamos redondeadas, aunque en muchos puntos sobrepasan los 4000 metros; pero como la sequedad del clima eleva el límite de las nieves persistentes, estas desaparecen en verano. Algunos de los más importantes encadenamientos que la integran son las sierras de la Punilla, del Tigre, Talacasto, Tontal y Uspallata.

En general, el clima es árido de sierras y campos, con precipitaciones anuales de menos de 400 mm; la zona es surcada esporádicamente por el viento Blanco y por el viento Zonda; este último de mucha temperatura que desplaza por sobre la cordillera, aumentando el caudal de los ríos así como la temperatura, esta última de manera dramática, generando amplitudes térmicas de más de veinte grados en cuestión de minutos. El bioma predominante es el del semidesierto. Los vegetales son la base de la cadena alimenticia; su escasa oferta limita el número de componentes de la fauna. Los herbívoros, o consumidores de la primera, son insectos, aves y mamíferos como martinetas, maras, chinchillas, guanacos y vicuñas. Aves y mamíferos suelen ser consumidores de segundo orden, es decir que se alimentan tanto de vegetales como de pequeños insectos, como la vicuña.

3. Llanos, valles y bolsones: En el imponente relieve de las Sierras y Cordillera se ubican diversos valles y bolsones, fruto de la actividad tectónica o erosiva. La dirección general del sistema sigue siendo Norte-Sud.
a) Valle de Vinchina: Situado al oeste, entre la Sierra de Famatina y los primeros umbrales de Los Andes, es una depresión de origen tectónica, asimétrica, de dirección Norte-Sud; el valle es considerablemente ancho y se ensancha aún más hacia el sur. Su altitud media varía entre 1200 y 1900 m. En su transcurso el río Vinchina es acompañado en su curso por terrazas fluviales poco extendidas. De todas maneras el relieve, más allá del área de influencia del río, es bastante llano y desatado por esas corrientes temporarias de lecho uniforme y talweg poco marcado, aunque con barrancas de paredes abruptas. También se observa lo que se denominan cerrilladas en la ruta que conecta Villa Unión con Puerto Alegre, a la salida de la cuesta de Miranda. Acercándose a Villa Unión surgen otras areniscas con suave tono rosado, bastante consolidadas, salpicadas con areniscas grises y de color anaranjado, cubiertas en parte por depósitos aluvionales modernos. A la altura de Villa Unión, la Sierra de Maz presenta las características metamórficas propias de las Sierras pampeanas. Al Norte de toda esta área se ubican conos aluviales que se orientan hacia el fondo del valle, ocupado por el río Vinchina o Bermejo y cortados por barrancas de origen fluvial. La región de Guandacol es una depresión colmada de terrenos cuaternarios. Situada al Sudoeste del Valle de Vinchina. Su altura más baja es de 800 metros. El sector en donde se ubica Guandacol está formado, casi en su totalidad de largas terrazas de acumulación de los ríos Guandacol y de la Troya, y de grandes conos de deyección que se extienden desde el borde de la sierra hasta el ancho valle del río Guandacol.

b) Valle de Antinaco – Los Colorados: Se extiende entre la sierra de Famatina al Oeste, y la sierra de Velasco al Este. La evacuación de aguas y fuertes sedimentos se hace por la zona de Patquía, al Sur. Se trata de una gran depresión tectónica, recubierta por grandes depósitos de aluviones. En ciertos lugares el material aluvial alcanza entre 60 y 400 metros de espesor. En este ambiente sedimentario existen grandes depósitos de aguas subterráneas. Los ríos nacen en el núcleo de las sierras de Famatina.

c) Valle de Famatina – Chilecito: A lo largo de 25 km. se halla encerrado por la Sierra de Famatina y la Sierra Paimán-Chilecito; bloque de base cristalina que lo aísla de alguna manera del Valle Antinaco Los Colorados. En los nevados del Famatina nacen algunas importantes corrientes, como los ríos Famatina, Durazno y Miranda. Aunque hidrográficamente es un sistema endorreico (con drenaje interno), las posibilidades de utilización de las aguas superficiales y las potentes napas subterráneas, han permitido el desarrollo de una agricultura promisoria.

d) Llanos de La Rioja: Se trata de una vasta extensión cuya apariencia es la de un extenso bolsón que ofrece una cantidad apreciable de ambientes diferenciados, como grandes unidades geomorfológicas. Predomina la vegetación de características similar a la chaqueña, en el límite sudoriental semiárido del Chaco. Los Llanos constituyen un sistema de gran interés, en donde alternan arenales, dunas, lenguas de limo y arcilla, que ocasionalmente concentran la humedad y permiten el desarrollo de vegetación que a su vez fija la arena. El relieve en general es homogéneo, interrumpido al Este por la Sierra Brava y las Salinas y dominan plantas muy tolerantes a la sal.

e) Bolsón: Se trata de una depresión, muchas veces endorreica, propia de las zonas montañosas en las regiones áridas. Es una cubeta, de unos kilómetros, que recibe las aguas pluviales de la cuenca circundante. Un ejemplo de este tipo de relieve es el bolsón de Jagüé, de Pagancillo en la localidad homónima; el bolsón los Llanos de La Rioja, el bolsón de Huaco-Sanagasta y el bolsón de la Pampa de las Salinas. Los bolsones, a diferencia de los Valles, son pequeñas cuencas circundadas por montañas, con desagües centrípetos.

Recursos hídricos:

En razón de que nuestra provincia no cuenta con precipitaciones en cantidad y distribución anual favorables, el recurso hídrico es insuficiente para las necesidades agrícolas y la población. Este déficit hídrico necesariamente debe ser cubierto con agua procedente de obras de captación a nivel subterráneo y superficial. Las mayores obras de captación que sirven a estos propósitos lo constituyen los diques de La Rioja (Los Sauces) y los ubicados en las zonas de los Llanos (Anzulón, Portezuelo, Olta, etc.), que casi en su mayoría tienen una capacidad para regular el riego.
También consideramos dentro de esta categoría a los “diques de afloramiento”. Estos diques son obras que consisten en efectuar el cierre completo de la garganta de desagüe de un reservorio subterráneo, mediante una pantalla impermeable que provoca el afloramiento de agua hasta la superficie. En este nivel se realiza la captación mediante una obra de toma superficial, previo desarenado y decantación del material fino. Luego, las aguas son conducidas a través de un conducto entubado hasta la galería maestra de conducción desde la cual llega a la zona de riego.
Otras obras importantes lo constituyen también las “galerías filtrantes”. Estas galerías en realidad son túneles que se construyen en zonas permeables donde circula el agua y su finalidad es captar aguas subterráneas, que se lleva a cabo mediante pozos a cielo abierto o mediante una perforación. La galería filtrante es un conducto casi horizontal permeable, cerrado, enterrado, rodeado de un estrato filtrante y adyacente a una fuente de recarga superficial que permite interceptar el flujo natural del agua subterránea. La galería filtrante termina en una cámara de captación donde el agua acumulada puede ser bombeada o derivada directamente por gravedad.

Acuíferos:

El agua subterránea representa una fracción importante de la masa de agua presente en los continentes. Esta se aloja en los llamados “acuíferos”, ubicados bajo la superficie de la tierra. El agua del subsuelo es un recurso importante, más aun en una zona árida y semiárida como la nuestra, resultando de difícil obtención y muy expuesto a la contaminación y a la sobre explotación. Estos “acuíferos” se encuentran ubicados, a su vez, dentro de grandes cuencas hídricas que responden a diferentes ambientes geológicos y que guardan similitud con las formaciones morfoestructurales presentes en nuestra provincia. Por suerte, en el caso de La Rioja, hay estudios muy importantes realizados por especialistas que han determinado su existencia y ubicación, así tenemos por ejemplo la cuenca de las Salinas Grandes, el bolsón de Huaco, el Valle de Antinaco – Los Colorados, la cuenca de Vinchina, la cuenca de Villa Unión, etc.

Ríos y glaciares:

Los ríos de nuestra provincia, casi en su totalidad, se desarrollan en ambientes de montaña y en una región árida; por lo tanto presentan una marcada variación en los caudales durante todo el año. Un ejemplo es el río Bermejo – Vinchina, que nace por fusión de las nieves cordilleranas. Vale decir que sólo presentan agua superficial en los tramos de montaña y en el resto de la superficie llana se infiltran o sufren la evaporación. En otros casos, particularmente en los Llanos, sólo tienen alguna actividad en los periodos de lluvias, se trata de cursos temporarios. Estos ríos (temporarios o permanentes), son los que van a alimentar las cuencas antes citadas y que sirven para el abastecimiento humano y el desarrollo de las actividades económicas primarias. En la formación o constitución de los ríos de montaña, tienen una directa influencia las nevadas invernales y también el hielo almacenado en glaciares en hielo perenne y en ambientes periglacial.
Como expresamos antes, las condiciones climáticas de la provincia se caracterizan por la escasez de lluvias durante la mayor parte del año por lo que los ríos dependen de otras fuentes de provisión de agua. En este sentido, del aporte de los cuerpos de hielo. Durante el invierno se producen nevadas en las altas cumbres que generan una cobertura de nieve que luego es el principal aporte de las cuencas que surcan la provincia. También, las nieves invernales vuelven a acumular agua en los campos de nieve, que duran muchos meses e incluso años sin derretirse completamente. A lo largo, las montañas sueltan su acumulación de agua a los ríos y aparecen múltiples vertientes en zonas totalmente secas. Este efecto esponjoso, que recibe un gran aporte de los glaciares con agua de reserva, es un efecto “regulador” de las cuencas hídricas. La protección de este recurso glaciar y de esta función reguladora es clave para la sustentabilidad ecológica de la provincia. Podemos identificar cuatro zonas principales donde se agrupan la mayoría de los glaciares de la provincia de La Rioja, y si bien podrían encontrarse algunos otros glaciares aislados fuera de ellas, estas zonas son las más representativas:

1. Zona Noroeste: Llegando hasta el límite con Catamarca al Norte y con Chile al Oeste, a unos 15 km. de la frontera internacional. Geo-referencialmente la zona va aproximadamente de 27°45 a 28°12 Latitud Sur y de 68°39 a 69°06 Longitud Oeste.

2. Zona Oeste-Central: Llegando hasta la frontera con Chile, y extendiéndose hacia el oriente unos 10 km. Geo-referencialmente la zona va aproximadamente de 28°12 a 28°17 Latitud Sur, y de 68°59 a 69°29 Longitud Oeste, y se extiende al oeste de Laguna Brava.

3. Zona Oeste Extremo: Es la zona ubicada más al oeste de la provincia, colindante al sur con la Provincia de San Juan y la frontera internacional con Chile. Se puede ver por Google Earth en 28°21’31.91″ Sur y 69°32’33.12″ Oeste. Geo-referencialmente la zona va aproximadamente de 28°19 a 28°23 Latitud Sur, y de 69°28 a 68°35 Longitud Oeste.

4. Zona Céntrica: Se encuentra entorno al Cerro Famatina. Se puede ver en Google Earth en 29°00’56.48″ S 67°49’23.75″ W. Geo-referencialmente la zona va aproximadamente de 28°50 a 29°06 Latitud Sur, y de 67°43 a 67°52 Longitud Oeste.

Un dato interesante, dentro de este apartado, lo constituye el glaciar El Potro, en el límite con la provincia de San Juan, que pertenece a La Rioja. Así lo estableció un convenio de límites suscripto entre ambos Estados, en el año 1967, durante la gobernación de Guillermo Iribarren. Us uno de los glaciares más importantes e imponentes de la zona de los Andes Desérticos, y representaría uno de los cuerpos más significantes tanto para San Juan como para La Rioja (de ser confirmado su pertenencia a la Provincia). Tanto la ley provincial como la nacional sobre protección de glaciares, prohíbe cualquier actividad sobre estos cuerpos, haciendo absolutamente ilegal cualquier cateo y/o emprendimiento minero en la ubicación del glaciar.

Cuencas hídricas riojanas abastecidas de las zonas de glaciares: En la Cordillera de los Andes se encuentran las nacientes de los cursos de agua más importantes de la región. El agua del deshielo proveniente de glaciares y de otros cuerpos de hielo, ya sea de glaciares descubiertos (blancos), glaciares cubiertos o de roca, o de suelos congelados (permafrost/ambiente periglacial), etc.; así como las vertientes y vegas, de alta montaña, representan unas de las fuentes más importantes de suministro de agua que recorren los valles y que nutren los lugares más propensos para el asentamiento humano.
La franja occidental de la provincia de La Rioja, se encuentra en una zona cordillerana, donde el terreno presenta formaciones variadas como cerros, depresiones, planicies, etc. En estas latitudes, los afluentes de los principales ríos pertenecen a diferentes cuencas. Los cursos de agua originados en esta región del país, aportan su caudal a tres colectores diferentes, todas de la provincia de La Rioja. Estas son: a) Cuenca del Río Salado; b) Cuenca del Río Vinchina y c) Cuenca del Río Grande o Bajos de Santa Elena.

Zona de Famatina En las sierras de Famatina también se encuentran cuerpos de hielo que aportan al caudal de los ríos de la zona. Se trata de glaciares y cuerpos de hielo ubicados en la falda occidental de las sierras. Estos ríos nutren de agua potable a muchas localidades con importantes centros poblacionales y agricultura. Ello incluye Santo Domingo, Campanas, Angulo, Chañamuyo, Pituil, Alto Carrizal, Carrizal, Famatina, Sañogasta, Nonogasta, Chilecito, Villa Unión, y Villa Castelli. Para tener una idea, la cuenca de Antinaco-Los Colorados (también conocido como Valle de Chilecito o Bajos de Santa Elena), es nutrida por ríos que nacen en las sierras de Sañogasta y los nevados del Famatina. En la zona de Famatina y Chilecito, de norte a sur, contribuyen a la cuenca, el Río Durazno, Río Achavíl, Río Marco, Río Amarillo, Río Oro, y Río Miranda. Todos tienen sus nacientes en los Nevados de Famatina y en sus glaciares.

Humedales:

Los humedales son ambientes de transición tierra-agua, donde el suelo se encuentra inundado o saturado de manera más o menos permanente, con aguas superficiales o subterráneas, dulces, saladas o salobres, estancadas o corrientes, de régimen natural o artificial, y con una flora y una fauna adaptadas a esas condiciones. Son altamente diversos en estructura y función.
Bajo el nombre de humedales se incluyen colectivamente los pantanos, ciénagas, turberas, marjales, musgales, almizclales, fangales, y los estanques primaverales y los transitorios. Dentro de los humedales también quedan comprendidos los pantanos costeros y las ciénagas de manglar de las costas marinas y los estuarios, los mallines, las ciénagas de las planicies de inundación de los ríos y los pantanos de la zona litoral de los lagos.

Protección de los humedales: La Convención de Ramsar (“Convención sobre humedales de importancia internacional, especialmente como hábitat de las aves acuáticas”, ciudad de Ramsar, Irán, 1971), es un tratado internacional para la conservación y el uso sustentable de los humedales, reconociendo los fundamentales servicios ecosistémicos que proveen, y su valor económico, cultural, científico y recreacional. En la provincia de La Rioja podemos determinar humedales naturales y humedales derivados de la actividad humana. Dentro de los primeros ubicamos a aquellos emplazados en el ámbito de montaña, en depresiones de altura, como por ejemplo la Laguna Brava, Laguna Mulas Muertas y del Veladero; el Salar del Leoncito, y las numerosas Vegas existentes en los cerros riojanos. La Reserva Provincial Laguna Brava, ubicada en los departamentos Vinchina y General Lamadrid de 405.000 ha. de extensión alberga un rosario de pequeños humedales y además una extensa laguna de 17 km. que le da nombre. Entre los humedales derivados de la actividad humana o antrópica, deben destacarse los diques cuyos lagos resultantes tienen notable influencia en la fauna, flora y las diversas actividades humanas. Otro tanto ocurre con las represas. Aunque estas tienen una capacidad menor son muy importantes por la función que cumplen y por el alto número que representan. Están ubicadas en los Llanos, donde hacen posible la práctica de la ganadería y, en parte, favorecen la radicación de la población.

Vegetación:

La vegetación de La Rioja se encuentra rigurosamente adaptada a las condiciones mesológicas (meso “medio” y “logo” ciencia o estudio), es decir a las relaciones e influencias que la unen al medio donde se encuentra, especialmente precipitaciones y temperaturas. El crecimiento de las especies vegetales, por lo tanto, es muy lento. Sus raíces y hojas se adaptan a las condiciones de los dominios fisiográficos o físico-geográficos. Los suelos – en términos muy generales – están constituidos por depósitos de limos y arcilla. El humus es escaso. Tienen gran permeabilidad y en ocasiones impurezas debidas a la disposición de los estratos geológicos y a la evolución de los procesos erosivos. Por otra parte clima y relieve influyen sobre la vegetación y los cultivos, delimitando el espacio ocupado por las actividades humanas. Si consideramos el total de los factores físicos, el agua es el agente fundamental de la configuración espacial con influencia directa en la vegetación.

Hacia el Oeste observamos que la cordillera de Los Andes es una barrera climática y biogeográfica. Allí, el clima es agresivo. Predominan altas presiones y bajas temperaturas, vientos fuertes (viento Blanco), nieve y hielo, aire enrarecido y fuerte radiación solar. El ecosistema es sometido a muy severas condiciones, donde plantas y animales se han adaptado. Las plantas tienen follajes espesos, ricas en aceites esenciales y un crecimiento muy lento. A gran altura, en áreas cercanas a humedales (vegas o áreas pantanosas), se ubican estepas de gramíneas y matorrales. En ocasión se observa matas espesas, especialmente el “coironal” o “coirón” de pastos duros (el “ichu” de los indígenas), que forma verdaderos islotes. Así, en la zona andina predominan especies como la “stipa”, una gramínea de valor forrajero, y también caméfitas o herbáceas que componen una suerte de tapiz leñoso bastante espeso. Este es el caso del “copón” y la “adesmia” o “cuerno”, una especie de arbolito tortuoso. Hacia la montaña media, particularmente en los valles y bolsones, se ubica la provincia fitogeográfica del Monte. Entre estas depresiones, donde sobresale por ejemplo el Valle de Vinchina, se observa predominancia de especies xerófilas y espinosas.

Árboles y arbustos: Prosopis (algarrobos), Goeffrea Decorticans (chañares), Cercidium Praecox (breas), y también en variaciones de altura se encuentran Ephedra Breana (tramontanas), Cassia Aphylla (pichanas) y Atriplex (cachiyuyos). A medida que se avanza hacia el sur del Valle de Vinchina, la densidad de la cobertura vegetal aumenta aunque hay vastas extensiones de antiguos bosquecillos en laderas, con formaciones de algarrobos devastados. Aparecen las cactáceas.
Al Sudoeste del Valle de Vinchina, en Guandacol, las plantas buscan la cercana humedad acumulada en el fondo de las quebradas y en aquellas alturas sobre laderas expuestas convenientemente que captan las esporádicas lluvias. Se encuentran allí pastizales de abundantes gramíneas y algunos arbustos. Se observan Larreas (jarillas), asociadas en las pendientes de algunos conos de deyección o en rincones “encajados” de algunos cauces. En áreas más secas, la vegetación es claramente xerófila con especies arbustivas y espinosas. Donde hay más humedad se observan algunas asociaciones de algarrobos, chañares, breas y molles. En lugares arenosos, en los conos de deyección y pequeñas crestas en la pendiente al pie de montañas, aumentan las xerófilas y cactáceas; y si hay áreas más favorables, asociaciones de acacias, garabatos, tintitacos, chilcas y retamos.

Al Este de la extensa sierra de Famatina se ubica la gran depresión tectónica del Valle Antinaco-Los Colorados, con un suelo comúnmente arenoso mezclado en ocasiones con gruesas piedras o a veces salinos. Al pie de las montañas los conos aluviales, especialmente del sector Oeste del valle, contienen suelos de una arena muy fina, limosa, salpicada de gravas de diverso grosor, aptos para el trabajo agrícola y al desarrollo de la vegetación. El material grueso se ubica al pie de la montaña. Allí, en suelos permeables y con arenas intercaladas, la humedad es retenida y puede favorecer el desarrollo de suelos con abundante humus. En franjas determinadas por la profundidad de las napas de agua, tanto como por la calidad de los suelos se encuentra la típica vegetación de matorrales del Monte; más abajo se observan arbustos halófitos o resistentes a los suelos salinos. En suelos arcillosos, de subsuelo rico en agua, incluso salinizada, los algarrobos forman reductos, a veces aislados y otras veces integrando algún agrupamiento. Los algarrobos disminuyen el nivel de humedad del suelo con su evapotranspiración. Pero favorecen el desarrollo de microambientes, disminuyendo los efectos de vientos desecantes tan típicos de la zona. Su eliminación, a causa de la tala irracional, provoca el ascenso de la napa de agua, la consiguiente descarga de agua y la deposición de sal de excedente formando salinas y salitrales.
En las franjas de barreales y de salinas, en la sección más profunda del Valle Antinaco-Los Colorados, hallamos arbustos halófitos como el “jume”. En la periferia de los barreales, el jume se asocia al cachiyuyo y a veces penetra entre los más alejados algarrobos. También se reconocen retortuños y junquillos, señalando su presencia la filtración de la napa de agua subterránea.

En los Llanos predomina la vegetación de características chaqueñas; se trata de un bosque subtropical pobre, en donde domina el quebracho blanco aunque con una menor cantidad de especies; la cobertura de arbustos y árboles no es grande. Se pueden hallar árboles y arbustos como algarrobos, mistol, retamo, tintitaco, lata, garabato, tala y chañar. En los conos aluviales, especialmente en los que descienden del Velasco, la fisonomía de la vegetación depende de los matorrales y esta sujeta a los grados de humedad, a la exposición al sol, los vientos y a la actividad humana. Predomina un matorral de arbustos, cardones y algunas gramíneas. En la parte más baja reaparece el quebracho blanco. En las galerías hay una vegetación propia del sector donde sus necesidades de agua se cubren fundamentalmente por la humedad del suelo y no necesariamente por la pluviosidad; y, por lo general, crece frondosamente. Da cobijo a gran cantidad de animales, y particularmente de aves. Al pie de las sierras, especialmente al Sud (en la zona del rio seco o temporal Mal Paso) se forma el “Bad Lands” o “mal país”, es decir un relieve caracterizado por la presencia de un ambiente árido y pobre, con algunos “peladares” cubiertos de barro y “pedestales”, en donde se afirma uno que otro algarrobo solitario con sus raíces casi al descubierto. La cubierta es débil e irregular, debido a la tala y sobrepastoreo.

Los Llanos constituyen un sistema de gran interés geográfico; en ellos alternan arenales, dunas, lenguas de limo y arcilla, que ocasionalmente concentran la humedad y permiten el desarrollo de vegetación que a su vez fija la arena. Las dunas pueden tener materiales de un grosor adecuado para la infiltración, favoreciendo la humedad subterránea. Allí crecen entonces entre las dunas, mantos de vegetación arbustiva y algunos árboles. Ligadas al sistema desagüe de Los Colorados, al Oeste del área, hay dunas de sedimento fino. Entre dunas, algunos suelos arcillosos impermeables, facilitan la formación de charcos de agua después de las lluvias y el desarrollo de asociaciones vegetales numerosas. A veces se forman “peladares” y sobre sus bordes plantas resistentes a la salinidad. Es curiosa la intercalación de dunas bajas y lechos de ríos secos, y en las fuentes de humedad se favorece la instalación humana con pastoreo extensivo y extracción de madera. Más al sur el relieve, en general, es homogéneo e interrumpido al Este por la Sierra Brava y las Salinas. Allí dominan plantas pioneras muy tolerantes a la sal.

Características climáticas:

El territorio de nuestra provincia está bajo un dominio climático árido y semiárido cálido. Presenta dos variantes regionales y dos locales.
a – Variantes Climáticas Regionales: Las masas de aire movilizadas por los anticiclones del Atlántico Sud, del Pacífico Sud, la depresión del noroeste argentino y el surco de bajas presiones de la extremidad austral, generan esta variante regional la que reconoce a su vez los siguientes subtipos:
Clima árido templado: lo encontramos en casi todo el territorio (Centro y Oeste de la provincia), salvo el extremo occidental.
Clima árido de alta montaña: corresponde a las cumbres y zonas amesetadas de altura, carente de importancia para la radicación del hombre.
b – Variantes Climáticas Locales: Los factores latitud y relieve determinan cambios que permiten diferenciar dos subtipos locales:
• De los llanos, donde la altura media oscila en los 500 m.s.n.m. y la temperatura media anual es de 18° C.
• De valles y bolsones, abarca los valles y bolsones de las sierras del Velasco, Famatina, Villa Unión y Arauco, etc.

En líneas generales la situación climática de La Rioja se caracteriza por una fuerte continentalidad, una débil humedad, una fuerte insolación diaria, limpidez atmosférica, lluvias estacionales (a veces violentas y torrenciales), y una fuerte evaporación así como vientos cálidos y secos. En su conjunto pertenece a la diagonal árida de América del Sud, con un clima que el Prof. Ramón José Díaz ha calificado de templado y árido, con veranos muy prologados y un déficit hídrico permanente.

● Precipitaciones: El clima las caracteriza por extremos. La lluvia se presenta esporádica debido a tormentas por convección que, a diferencia de las lluvias orográficas, se originan en zonas llanas o con pequeñas irregularidades topográficas. El examen de las precipitaciones anuales a lo largo de decenios muestra la alternancia de períodos secos y húmedos. En las áreas marginales las lluvias son muy irregulares y de difícil previsión, con una fuerte tendencia a caer bajo la forma de fuertes aguaceros. Los ciclos secos a su vez son muy severos. La evaporación y transpiración de la vegetación aceleran la pérdida de la humedad del suelo, fenómeno acentuado por la presencia de vientos desecantes y una cubierta de vegetación poco densa por momentos. Entonces, la pérdida de humedad por evaporación es acentuada por las altas temperaturas diurnas, el débil manto vegetal que cubre un suelo fuertemente permeable, así como arenas y limos sueltos que forman los lechos de los torrentes aluvionales fuertemente erosivos que se producen con este singular régimen de lluvias. Las lluvias de verano son de corta duración. Sólo en las alturas, sobre vegas y planicies o sobre las sierras, gracias a una mayor precipitación, neblinas, brumas y nieve, se forman lugares de mayor humedad relativa lo cual favorece el desarrollo de pastizales de altura.

● Temperatura: La Rioja se halla sometida a la acción prolongada de los calores fuertes y durables del verano. En los sectores urbanos el calor aumenta especialmente por la irradiación del pavimento, de los muros de los edificios y del propio vapor de agua contenido en la atmósfera. Además la alta tensión de vapor aumenta la sensación térmica sofocante. El calor es pues un problema bioclimatológico que influye sobre el medio y los hombres. La lejanía del Atlántico y el aislamiento relativo del Pacífico, debido a la presencia de Los Andes, acentúa en gran parte el régimen térmico con veranos muy cálidos e inviernos bastante suaves. Las temperaturas diurnas son, en general, moderadas en invierno, gracias a la fuerte insolación en cielos comúnmente despejados. El carácter continental sin embargo, hace que las noches sean frías con heladas en junio y julio. Este mismo hecho favorece en cierto micro-ambiente el aumento de la humedad gracias al rocío matinal.

En general el régimen térmico es propio de un clima continental seco y cálido. Sólo en las montañas la temperatura desciende por la altura y la exposición, más aún siempre y cuando haya vientos favorables. La temperatura puede tener incidencia sobre la naturaleza y ciertos fenómenos ecológicos. Si las temperaturas son altas el nivel de materia orgánica del suelo es bajo y se reducirán la vida microbiana de los suelos limitada a períodos de humedad ambiental con niveles aceptables. Las variaciones de temperatura pueden también contribuir a procesos tales como la exfoliación de las rocas, es decir dividirse y romperse. La meteorización mecánica o bien el termoclastismo (proceso de desagregación mecánica de las rocas), son fenómenos habituales muy importantes en la formación de materiales regeneradores del suelo y en el desarrollo del paisaje riojano.

Otro tanto ocurre con la acción del hombre. La tala de árboles y arbustos en forma indiscriminada disminuye la protección del suelo. Los incendios producidos para deforestar áreas cubiertas por especies leñosas, con el fin de preparar quizás algún cultivo de secano, o bien para permitir la actividad pastoril renovando las pasturas, producen serios efectos sobre la tierra carente de protección vegetal, eliminando el débil contenido orgánico disponible y exponiendo el suelo y las rocas a los efectos de los cambios cotidianos de la temperatura que son generalmente muy amplios.

● Humedad: La tensión media de vapor y la humedad media relativa es baja, con cifras mayores ambas en enero y mínimas en agosto. Estos son factores que pueden tener incidencia sobre las condiciones generales en las masas de aire y por consiguiente sobre las precipitaciones que imperan desde finales de la primavera hasta el fin del verano. El régimen térmico, el tipo de lluvias y la débil humedad atmosférica caracterizan la aridez existente en La Rioja. El balance hídrico es negativo y estimulado por la fuerte evaporación.

● Vientos y presión atmosférica: El viento es el aire en movimiento que se desplaza desde los centros de alta presión o anticiclones, hacia los de baja presión o ciclones. Cuanto mayor es la diferencia de presión entre un centro y otro, mayor será la velocidad del viento. Los vientos se originan por diferencias de temperaturas y presión, mientras que en su velocidad y dirección se modifican por efectos de la rotación de la tierra y las formas que presenta el relieve. Los vientos que afectan a nuestra provincia son muy notables en invierno y primavera. Puede tratarse del avance de vientos provenientes de algún frente frío como componente de alguna masa de aire polar, o bien en la zona cordillerana la presencia del viento “blanco”. Pero también tienen su relevancia los vientos denominados “locales”, que se producen por las condiciones meteorológicas y geográficas de la zona donde soplan, haciéndolo siempre en la misma dirección. Dentro de este último caso ubicamos al viento zonda.

El zonda es característico de varias zonas inmediatamente cercanas a cadenas montañosas; es un viento seco y cálido que desciende desde la cordillera de los Andes proveniente del Océano Pacifico, afectando a la región de Cuyo y también a la totalidad de nuestra provincia. En la zona de Jagüé se le denomina “Troyano” ya que ingresa a ella por la quebrada de La Troya. Provoca aumentos bruscos de temperatura, causando irritabilidad en las personas y en los animales. Tiene características singulares, no sólo por su notable variabilidad temporal y espacial, y el comportamiento complejo de los parámetros meteorológicos asociados (temperatura, humedad, presión, dirección, intensidad y rafagosidad del viento), sino también por los diversos efectos que ocasiona en zonas pobladas, donde produce daños de índole variada según la intensidad de sus ráfagas y la tierra de arrastre. Ello incluye voladuras de techos, caídas de cables y árboles. Crea perjuicios en la agricultura por la fuerza que posee, por su extrema sequedad y por su alta temperatura, que puede acelerar la floración de frutales al final del invierno, los cuales quedan luego de su paso ante el riesgo de ser dañados por posteriores heladas.

En la alta montaña, donde con suelo nevado su presencia acelera el proceso de fusión y evaporación de la nieve, provoca modificaciones en su acumulación, contribuye a la formación de aludes o avalanchas e influye en el comportamiento del ciclo hidrológico. Son destacables los efectos biológicos que lo acompañan y que se reflejan en el estado psicofísico de los habitantes tales como: alteración del ritmo cardíaco, irritabilidad, angustia, depresión y desgano.

La acción humana en nuestro territorio:

Se pretende en este apartado presentar, en síntesis, los argumentos principales de un desarrollo socio productivo de nuestra provincia de acuerdo a las condiciones naturales descritas.

Diferencias entre las Regiones Productivas de los Llanos y los Valles: Se considera importante abordar el tema diferenciando dos macro-regiones (Llanos y Valles), en relación a las limitaciones que presenta la disponibilidad de recursos naturales.
En los Llanos está mayoritariamente concentrada la ganadería provincial debido a la mayor disponibilidad de agua de lluvia (cercana a 400 mm anuales), y por el crecimiento de los pastos naturales. La carencia de recursos hídricos permanentes y la pobreza de lluvias, no permiten la realización de cultivos de envergadura. La poca agricultura que se lleva adelante se la realiza mediante secano (cuando llueve), aprovechando el agua de lluvia estival y los drenajes superficiales naturales. El principal cultivo es el buffel grass, una especie forrajera para ganadería de cría en zonas marginales, con gran adaptación a condiciones de semiáridas, luego maíz, sorgo y zapallo.
Es necesario destacar también que en estos últimos años se han desarrollado actividades productivas, impulsadas por el Estado provincial, en base a la inversión en capital de carácter privado, cuyos resultados se están observando en la faz agrícola. Dentro de este rubro es posible citar aquellas que están dedicadas a la producción de plantines hortícolas, buffel grass para semilla, alfalfa, tomates, pimientos, etc.
Por su parte en los Valles, por contar con mayores índices hídricos en fuentes de agua para riego, los principales cultivos tradicionales están ocupando esta macro región. Este es el caso de la Vitivinicultura o viticultura (del latín vitis, “vid”), es decir el arte y ciencia del cultivo de la vid, para usar sus uvas en la producción de vino u otros productos. En esta actividad, localizada especialmente en el departamento Chilecito, encontramos grandes, medianos y pequeños productores que dan a la uva la finalidad de la vinificación, es decir producir vino. Aunque el desarrollo de la actividad es importante, se mantienen algunos problemas puntuales como la falta de trabajo, altos costos de energía, bajo precio de la uva, baja rentabilidad, plantas elaboradoras y fraccionadoras insuficientes, problemas de mercado etc.

Nogalicultura: El departamento Famatina es el que posee mayor superficie y cantidad de productores. En relación al estado de los cultivos, un importante porcentaje de los mismos están abandonados, siendo prácticamente imposible su recuperación. Asimismo, solamente el 20 % ha sido reconvertido mediante la enjertación. Estas plantas no están en pleno estado de producción. Los problemas productivos de la Nogalicultura, pueden sintetizarse en los tres siguientes aspectos. 1. Insuficiente dotación de agua de riego y baja eficiencia en la conducción y distribución da la misma. 2. Variedades criollas de escasa producción y mala calidad de fruto. 3. Deficiente estado nutricional y control fitosanitario.

Olivicultura: El departamento Arauco es el que posee mayor superficie y productores. Los problemas más significativos que posee esta actividad están relacionados con la comercialización de sus productos originados en la excesiva concentración de la industrialización. Además Podemos citar problemas sanitarios (rama seca, verticilosis, enófidos, cochinilla), falta de mano de obra capacitada y determinación del calendario según destino de la producción diferenciada. Incluso la elección de las variedades más rentables y de mejor adaptación a la zona y la posterior comercialización de la producción.

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