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Técnicas de Investigación from Francisco Cortes Arce on Vimeo.

Dificultades detectadas al formular un proyecto de investigación

Boletín de Estudios Geográficos N° 101  Rosa Schilan de Becette

INTRODUCCIÓN

Una profunda preocupación por las prácticas actuales en investigación geográfica constituye la base de estas reflexiones. Preocupación compartida con los colegas de la Licenciatura en Geografía en largas charlas e intentos por desarrollar las estrategias más adecuadas a las capacidades e inquietudes de los estudiantes, de una parte, y a la acumulación de errores o experiencias indebidas, de otra. Por seleccionar solo algunas, orientan esta exposición preguntas tales como ¿quiénes pueden o deben hacer investigación? ¿en qué momento de la formación pueden introducirse tareas investigativas? ¿cuáles son los contenidos netamente geográficos que se debieran abordar? ¿cómo introducir los contenidos sociales del territorio en una investigación geográfica?

No cabe duda de que la tarea de iniciar a los estudiantes en la investigación es ardua porque se trata, en principio, de despertar la vocación por una actividad que deberá ser central en la profesión elegida – la de licenciado -, junto con descubrir las aptitudes necesarias para desarrollarla. Pero también implica poner límites a la vasta cantidad de datos ya acumulados, los eventualmente disponibles o los que aún están por incorporarse, y guiar la adquisición de las destrezas pertinentes.

En el marco del Seminario de Formulación y Gestión del Proyecto de Investigación el alumno se enfrenta con el grave desafío de elaborar, por primera vez, un proyecto de investigación que será la base para la realización de su Tesis de Licenciatura. Desafío que lo obliga a definir temas de interés, identificar fortalezas y debilidades en su formación y adquirir recursos metodológicos, habilidades y hábitos propios del trabajo científico.

El proceso de investigación tiene un comienzo por demás dificultoso como es la selección del tema/problema. Las dificultades arrancan en el comienzo mismo y se vinculan con el grado de motivación para iniciar la tarea, el manejo adecuado de los marcos conceptuales – explicativos y el conocimiento de lo que es estrictamente geográfico.

En esta presentación se analizan las encuestas diagnósticas y las formulaciones del problema de investigación de los alumnos que cursaron el Seminario. Se incorporan, además, algunas notas sobre las estrategias implementadas para salvar las dificultades observadas.

LOS PRIMEROS CONDICIONANTES

Después de un recorrido por el debate aún vigente acerca de la naturaleza de la disciplina (ciencia social o natural), se enfrenta a los alumnos con las motivaciones que subyacen en la elección de la Licenciatura como profesión, como vocación. Es momento de revisar intereses, aptitudes, situación personal ante esta llamada que “implica capacidad de entusiasmarse, disposición para dedicarse a determinadas tareas y entregarse totalmente a ellas”… que “excluye cálculos a corto y largo plazo y se satisface con la felicidad que produce el responder al llamado”, y se define como “una decisión de dedicar la vida a un objetivo” (Quid, 1984: 14). Ese objetivo es la investigación geográfica. Ante el planteo de la propia vocación, Horacio Capel se pregunta ¿Qué es ser geógrafo?, ¿por qué se hace uno geógrafo?, ¿cómo llega a serlo? y responde que “La carrera de un científico está hecha de una fuerte motivación intelectual, a la que se unen la voluntad, la inteligencia y el azar. Una carrera donde los azares le llevan a uno por caminos a veces inesperados. Posibilidades de seguir estudios de enseñanza secundaria y universitaria, profesores capaces de motivar, oportunidades profesionales. Libros leídos, conversaciones con los colegas, ideas que resultan atractivas, ambientes intelectuales estimulantes, incluso frases oídas y que años más tarde pueden ser el punto de partida para una inquietud científica e incluso para proyectos de investigación. Cuando todo eso es  acompañado de problemas intelectuales sentidos con pasión y decisión para plantearlos y resolverlos puede dar lugar a una gran obra científica” (Capel, 2007).

La lectura de textos se utiliza como incentivo para la reflexión acerca del camino personal realizado hasta la elección de la Carrera. En una breve exposición, los alumnos relatan sus motivaciones.

Si se acepta que la investigación científica es “la búsqueda de estrategias para incrementar conocimiento” (Klimovsky, 1995: 28), resulta altamente positivo el perfil del gráfico, con casi el 40 % de respuestas en ese sentido, a lo que se agrega el interés por comprender, explicar e intervenir en el territorio. Sin embargo preocupa la situación de aquellos alumnos que eligen la licenciatura como alternativa a otras carreras, o más aún, por el rechazo que les provoca la docencia.

La adquisición de las destrezas pertinentes para la formulación y gestión de un proyecto de investigación – objetivo general del Seminario – presupone haber realizado un aprendizaje significativo de los contenidos previos (conceptos, estrategias, recursos y procedimientos metodológicos); obliga a adquirir hábitos de lectura crítica de proyectos de investigación publicados e inéditos; requiere la capacidad de reconocer y utilizar los lenguajes de la Geografía y ayuda a desarrollar actitudes inherentes al trabajo científico como orden lógico, coherencia y honestidad intelectual.

A ello se suma un ingrediente no menor. Interrogados acerca de sus expectativas, se puede constatar que, coincidentemente con las motivaciones, aspiran al avance del conocimiento y para ello valoran altamente la posibilidad de insertarse en el sistema de ciencia y técnica. Sin embargo, no deja de ser motivo de frustración el reconocer que aún quedan al menos dos años para concretar ese anhelo. El balance muchas veces negativo entre motivaciones, situación académica y expectativas disminuye las posibilidades de enfrentar con éxito el desafío de elaborar por primera vez un proyecto de investigación.

Las prácticas investigativas realizadas durante el desarrollo de la carrera constituyen también condicionantes, tal vez favorables, tal vez no. Ello se vincula con las preguntas del comienzo ¿quiénes pueden y/o deben hacer investigación? ¿en qué momento de la formación pueden introducirse tareas investigativas? Una primera y contundente respuesta es que en este momento de la carrera, los alumnos “deben” hacer investigación como obligación curricular. Pero ya han realizado prácticas anteriores, factibles de ser señaladas como la antesala en la formación del próximo licenciado, entre las que se mencionan los trabajos finales de asignatura, tareas como integrante alumno de Proyectos, pasantías en instituciones públicas y/o empresas privadas, ayudantía de cátedra, becas de intercambio y/o de alumnos avanzados.

De ese conjunto, se destaca ampliamente la elaboración de trabajos finales de cátedra, la participación como integrante de equipos de investigación y la realización de ambas actividades. Es lícito pensar que la sobreabundancia de estas prácticas puede actuar como factor negativo afectando el rendimiento normal de los estudiantes y retardar la secuencia normal de cursado. Como contrapartida, la incorporación de este tipo de estrategias que implica un esfuerzo mayor tanto para el docente como para el alumno, favorece la formación de hábitos, de actitudes, de habilidades básicas para iniciarse en investigación.

Rosa Schilan de Becette

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