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GEOGRAFIA ECONOMICA – Dr. Pierre George

El objeto de la Geografía Económica es el estudio de las formas de producción, y de la localización del consumo de los diversos productos, en el conjunto del mundo. Es una ciencia esencialmente humana, y, más precisamente, una ciencia social, en el sentido de que los procesos de producción, de transporte y de cambio, de transformación y consumo de los productos proceden de iniciativas humanas y deben sus caracteres, su eficacia, a formas de organización que dimanan del pasado, de cada grupo humano. Los hechos y procesos que constituyen el tema de estudio de la Geografía Económica proceden de datos históricos de mayor o menor amplitud y que podemos reconocer:

La evolución milenaria de los procedimientos de cultivo y fabricación; La puesta en práctica de sucesivos e incesantes hallazgos científicos, en ciertas condiciones históricas y geográficas: La proyección, en toda la superficie del globo, de los diversos medios de producción y de cambio, de las diferentes modalidades de consumo y de utilización, según el desarrollo de los varios sistemas políticos, económicos y sociales, -según el desarrollo concomitante de las técnicas- y la desigual extensión espacial de cada uno de estos sistemas.

El examen de las condiciones de distribución cuantitativa y cualitativa de los grupos humanos por la superficie del globo constituirá, pues, el primer tema de estudio. La geografía del consumo procede de complejas combinaciones entre el número y el nivel de las necesidades, ligado este último íntimamente al grado del desarrollo técnico y a las estructuras sociales. Por su parte, la geografía de la producción depende de la localización de los diversos tipos de producción y de fabricación, y de sus formas de expansión. Así pues, todo ensayo racional que verse sobre la geografía económica debe comenzar por la consideración de la distribución de la población del globo y por el examen de las formas de producción y de consumo características de los diferentes grupos humanos, según la estructura de su economía. No será posible estudiar grupos aislados; por el contrario, se impondrá el estudio de las relaciones existentes entre los grupos.

Aunque la producción agrícola sea con mucho la más antigua en el orden histórico, y en el plano geográfico la más ampliamente desarrollada, la clave de los mecanismos de la economía contemporánea radica en el conocimiento de las formas y condiciones de desarrollo de la producción industrial: así pues; la prioridad de estudio recae en esta última.

La gran diversidad de la producción agrícola, según que esté más o menos directamente influida por la acción directa o indirecta de la economía industrial, se sitúa sobre tres planos sucesivos:

1. en función de las aptitudes naturales a las varias formas de especulación vegetal o animal y, sobre todo, en función de las condiciones climatológicas;

2. en relación con el reparto de los diversos cultivos y ganaderías;

3. en función de los distintos sistemas de producción.

Los cambios internacionales provocan a su vez dos géneros de consideraciones: volumen, sentido, modalidad de los cambios en relación con las necesidades, y con los imperativos de los distintos sistemas económicos; organización material de todas las formas de transportes y transmisiones.

La estadística es un medio de diagnosticar el estado presente de la producción, del consumo, de la circulación de productos en bruto elaborados. Proyectada sobre el plano histórico, permite definir las evoluciones y explicar, gracias al conocimiento de las anteriores formas de producción y comercio, las actuales situaciones económicas. Ahora bien, en ningún caso debe exagerarse la misión de la estadística, que es un instrumento indispensable, pero tan sólo un instrumento.

El proceso lógico seguido por el pensamiento, en un estudio de geografía económica del mundo, consiste en analizar sucesivamente todos los datos que puedan ejercer influencia sobre el reparto de la producción, sobre su intensidad en cada lugar, sobre la distribución del consumo en sí mismo, y en relación con el reparto de la producción.

Estos datos son muy numerosos, de esencia distinta y de desigual importancia; por lo tanto es necesario establecer una clasificación.

En un ámbito definido, en un determinado momento, el volumen y la naturaleza de la producción están subordinados, en cierta medida, a la existencia de condiciones de producción que son los datos inherentes al medio físico (régimen de lluvias, presencia de yacimientos minerales) o adquiridos por la acción de anteriores generaciones (acondicionamiento de terrenos, equipo industrial, red de transportes). Estos datos constituyen tan sólo datos potenciales. No es tarea difícil demostrar que la presencia de considerables reservas de energía industrial no basta para engendrar una industria -por ejemplo, la cuenca del Congo, que dispone de uno de los más elevados potenciales de energía hidroeléctrica del mundo- Ni siquiera la presencia de un acondicionamiento anterior garantiza la posibilidad de una producción actual -ejemplo clásico nos ofrecen las tierras en las que antaño floreció la producción agrícola, abandonadas más tarde al desierto o a la selva- La fecundidad de un terreno no genera por sí sola una agricultura de gran rendimiento. De modo que las condiciones de producción poseen tan sólo un valor relativo. En efecto, condiciones desfavorables pueden ser corregidas, anuladas: así, por ejemplo, mediante el exterminio de los mosquitos anofeles o el drenaje se elimina el ambiente propicio a la malaria; la pobreza del suelo se combate por medio de abonos, de las mejoras, de la selección de las plantas cultivadas, etc.

Pero todo permanece en el plano meramente virtual, mientras la población esté ausente. La presencia del hombre posee una importancia y significación de orden totalmente distinto al de las condiciones de producción, pero siendo esencialmente distinta es totalmente decisiva.

Se manifiesta con intensidad muy desigual, no sólo según el número considerado como fuerza de producción o como estímulo a la producción (consumo), sino según la eficacia productiva de la población, que está subordinada a la capacidad técnica, a la organización de la producción, a la calidad y a la naturaleza de las necesidades regionales de consumo, y de las necesidades exteriores proyectadas sobre el dominio geográfico de que se trate: población, sistemas y técnicas de producción son algo más que meras condiciones de producción: constituyen los factores decisivos de la producción.

Los factores de producción no son tan sólo primordiales en relación con las condiciones de producción, sino que, además, no se presentan en igual escala. La distribución bruta de la población constituye, en ciertos aspectos, un hecho de geografía regional en la medida en que se la considere como una condición de producción (presencia de consumidores que constituyen un mercado, presencia de mano de obra), como la distribución de las condiciones climáticas o de los recursos minerales, pero la distribución de los distintos sistemas económicos y sociales, de las combinaciones técnicas, de las relaciones de interdependencia entre sistemas diferentes, entre regiones diversamente equipadas y provistas de modo muy desigual de medios de producción, constituyen hechos de geografía general, que se proyectan en el espacio, en escala planetaria.

Pierre George

Dr. Pierre George

Pierre George (París, 11 de octubre de 1909 – Chatenay-Malabry, 11 de septiembre de 2006)

Geógrafo urbano por excelencia y miembro de la Geografía Radical, movimiento que estableció un paradigma en el pensamiento geográfico mundial durante toda la década de los 70. Las obras de Pierre George fueron ampliamente distribuidas en nuestro país lo que permitió su estudio y se constituyó en texto obligatorio de geografía Urbana y Económica.

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